|
En "¿Qué es un campo?", Giorgio Agamben desarrolla el concepto de campo, preguntándose por su estructura jurídico-política y explorando su inscripción en la modernidad, no como un hecho histórico o 'anomalía del pasado' sino como un fenómeno cada vez más vigente y una categoría iluminadora para entender nuestra sociedad actual. Como señala respecto a esta institución, su novedad se desprende del estado de excepción sobre el cual se fundaba y se la deja devenir en la situación normal. El campo es el espacio que se abre cuando el estado de excepción comienza a devenir la regla. En ese momento, el estado de excepción, que era esencialmente una suspensión temporal del ordenamiento, adquiere un orden especial permanente que, como tal, permanece, sin embargo, constantemente fuera del ordenamiento normal.
El concepto de campo, donde como vimos una situación temporal deviene en estable se relaciona a su vez con los derechos del hombre, o con su ausencia, ya que están ligados a un sistema de Estado-nación que en la medida en que desaparece, provoca a su vez la desaparición de estos derechos. Como señala Agamben, en este tipo de sistema "los denominados derechos sagrados e inalienables del hombre se muestran desprovistos de cualquier tutela desde el momento mismo en que ya no es posible configurarlos como derechos de los ciudadanos de un Estado."[2] Así, este orden político "no reserva para algo como el puro hombre en sí ningún espacio autónomo", considerándose el estatuto de refugiado siempre como algo provisional.[3] Agamben trata la idea de refugiado como un concepto límite, que pone en crisis "la ficción originaria de la soberanía"[4], y a su vez hace patente su inherente relación con la muerte, en el momento en que, despojado de los derechos del ciudadano, se ve desprovisto, a su vez, de los derechos del hombre: "Cuando sus derechos ya no son derechos del ciudadano, el hombre se hace verdaderamente sagrado, en el sentido que tiene este término en el derecho romano arcaico: consagrado a la muerte."[5]
Estas consideraciones pueden resultar muy esclarecedoras al analizar Rotonda Chatila de Maher Abi Samra. En este documental, que intenta captar la vida cotidiana del campamento, simbólico por la masacre del 82, se evidencia tanto la excepción devenida en regla como la cercanía con la muerte, la ausencia de derechos y la problematicidad del estatuto del refugiado y del derecho al retorno. Kamal Cumsille se refiere a esto cuando manifiesta la necesidad de profanar este derecho que ha sido sacralizado, perjudicando finalmente a muchos refugiados: "Estos elementos sagrados del discurso palestino se han vuelto en contra de los mismos refugiados, hasta el punto que amenazan a un grupo importante de ellos con su propia aniquilación."[6]
Rotonda Chatila es un documental muy particular. No sigue la historia de ningún refugiado ni del director del documental, no intenta involucrar emocionalmente al espectador. Más bien con sus largas tomas, conversaciones lacónicas y circulares, escenas callejeras de acontecimientos escasos e infinitas filmaciones de paredes de cemento ralladas con símbolos, transmite poco a poco el encierro, el aburrimiento, la lentitud del paso del tiempo en un lugar donde pareciera haberse perdido la esperanza de que pase algo. Así lo sostiene un hombre, que después de mostrar sus tatuajes, hechos por amigos muertos o encarcelados, habla de su propia estadía en la cárcel y la compara con la vida en el campo, donde "tampoco hay nada que hacer."
Si se observa con detención las largas tomas callejeras se puede vislumbrar muchos de los elementos problemáticos que se hacen presentes en los campos palestinos en el Líbano. Los hombres parados, inactivos o jugando a la pelota, conversando o en silencio. El gran número de personas que parece agruparse alrededor de cualquier tarea, aunque sea mínima: hechos que dan cuenta del desempleo, de la completa falta de oportunidades o de la no-inserción en la vida económica y laboral del país. Dos hombres conversan sobre las posibilidades de emigración, cosa que a uno de ellos siente necesaria con el fin de darle educación a sus hijos, la única herramienta que puede tener, para él, la generación futura. Por otro lado, pasan continuamente motocicletas cargadas con bidones, acarreando agua. Hay una toma en que un hombre viejo va con su balde a una llave, y la prende. La toma sigue, durante todo el tiempo que el balde tarda en llenarse, trasmitiendo al espectador la sensación de la espera abrumadora, constante. En otra escena, un hombre sale a un pequeñísimo patio interior, mira una silla, la limpia, y finalmente se sienta en ella. Permanece sentado, mirando hacia el frente. El trabajo de limpiar la silla en realidad no parece tener ninguna finalidad, como tampoco estar sentado en ella, en ese pequeño patio.
Otro elemento que se destaca en la vida del campamento es la relación con la muerte, el recuerdo de los sucesos bélicos y de los caídos. Hablan de sus muertos en situaciones muy cotidianas, pelando verduras, conversando con las amigas, y estos recuerdos de los difuntos, de lo perdido, ya sea el marido o de la muñeca desaparecida, parecen gravitar en torno a ellos. Finalmente, la vida cotidiana parece organizarse en torno a la memoria de estos sucesos bélicos.
En Rotonda Chatila se evidencia el estatuto marginal del refugiado, así como la condición compleja de una situación transitoria que se convierte en un estado estable. La carencia de derechos básicos como electricidad, agua, o educación vuelven más contingente una reflexión sobre el campo, o la necesidad de profanación del derecho al retorno. Finalmente, Maher Abi Samra plasma de manera magistral la relación con la muerte, la cercanía entre ella y el refugiado que señalaba Agamben, en el momento en el que el hombre se vuelve un esperante eterno, desprovisto de derechos, sagrado.
NOTAS
[1] "Agamben, Giorgio, ¿Qué es un campo?", en http://www.lapetus.uchile.cl/lapetus/2009/1/?id=322, p. 4
[2] Agamben, Giorgio, "Más allá de los derechos del hombre", en http://www.lapetus.uchile.cl/lapetus/2009/1/?id=322, p. 3
[3] ibid, p. 4
[4] idem.
[5] Agamben, Op. Cit., "Más alla de los derechos del hombre", p. 4
[6] Cumsille, Kamal, "Profanar el derecho al retorno", en http://www.lapetus.uchile.cl/lapetus/2009/1/?id=322, p. 1
* Amelia Castillo Burns es Estudiante de Literatura Hispánica de la Universidad de Chile. |